Blog de un aficionado al vino. Un paseo simple a través de mis aficiones, un punto de vista personal en un instante determinado. Siempre dispuesto a aprender, disfrutar y compartir.

domingo, 18 de febrero de 2018

En París: Jones, Faggio, Pacchio, Le Servan, Brutos, Benichat, Le Desnoyez, Crus et Découvertes...



Cada vez que visito París ya estoy pensando en volver antes de marchar. Así me volvió a pasar en mi última estancia de escasos días en esta ciudad. Días que cundieron visitando varios de los locales que tenía en mente conocer y disfrutando de algunas de las exposiciones artísticas que ofrecían los museos de la ciudad en esas fechas, mediados del pasado enero.

Os cuento mi recorrido:



Localizado en el 11ème, el distrito de París con mayor concentración de locales dedicados al vino natural y una de nuestras zonas preferidas desde hace años. Llamado anteriormente Bones, cambió su nombre hace un par de años aproximadamente. También el cocinero es distinto, pero la apuesta por los vinos naturales sigue intacta. En su carta, además de vinos franceses e italianos, podemos encontrar algunos australianos y también españoles. Reservamos mesa para dos en un martes noche; el lugar es cómodo, tranquilo y con buen ambiente.

Su carta de platos está dividida entre entrantes, verduras, pescado, carnes y postres. Unas tres o cuatro opciones por sección. Saucisson d'agneau; butternut, yogourt, kale et graines; barbue, épinard; onglet, carotte et raifort; pigeon, betterave et moutarde y de postre sorbet bergamote et noisette caramélisée, fue nuestra elección para compartir. El pichón, delicioso. A destacar también el pan, de Ten Belles Bread, por su acidez, amargor y textura.


Muy contento también por el vino elegido, realmente glouglou, Hey Gro!! de François Saint-Lô, Lot 16 y tan solo 8'5% de alcohol. Empezamos nuestra estancia en París como más nos gusta.



Horno y cafetería en la rue Bréguet, cerca de la rue de la Roquette, donde ocupa un local espacioso, de aspecto industrial. Abastece de panes varios restaurantes, entre ellos, Jones o Le Benichat, que también visitaremos. El sitio es ideal para comprar café, pan o disfrutar de un petit déjeuner. También es posible comer, o tomar el brunch el fin de semana, tienen sandwiches, pequeños pasteles... Nuestro desayuno se basó en un buen café y su delicioso pan con mermelada y mantequilla, era el objetivo.



Abierto desde hace 2 años y medio por Fabien Lombardi, fundador de l'Entrée des Artistes. Situado en lo alto de la rue Rochechouart en el 9ème arrondissement. Local especializado en pizzas a la leña y también en vinos naturales, solo hay que ver la exposición de botellas vacías en su entrada.


Elegimos de la carta, Primeur pour les filles 2015, aleatico de Clémentine Bouvéron y Gianmarco Antonuzi, Azienda Agricola Le Coste, en la región del Lazio. Vino delicioso. Trevigiana, con bleu d'Auvergne y noisettes toastées, y Diavola, picante, dos pizzas generosas y ricas, fue nuestra parte sólida. Siendo las 12:30 del mediodía, no está nada mal.


Situado enfrente de Faggio Pizzeria, inaugurado hace un año y rebautizado como Faggio Osteria días después de nuestra visita. El único cambio que parece conllevar el nuevo nombre es una mayor especialización en pasta fresca. La noche de nuestra visita nos atendió el propietario, Fabien Lombardi. En la pequeña cocina, tras la barra, elabora el chef japonés Masaaki Yamamoto sus platos a cual más rico. Entre los que degustamos nombraría como imprescindible el de trofie, ortie y ricotta fumée. Trofie es un tipo de pasta rizada. Nos encantó.


La selección de vinos es extraordinaria, tanto que me costaba decidirme por una botella, así que disfrutamos de dos: Un Trajet Inutile Lot 2015, pet' nat de Daniel Sage, Ardèche, uno de los mejores pétillants naturels que he probado en mi vida, y una botella de otro genio de una de mis zonas preferidas, Verre de Terre de Loup des Vignes, la microbodega de Benoit Rosenberger en Auvergne. Detalle este último que he de agradecer a Fabien por atender mi petición a pesar de la escasísima producción y de ser la última botella que guardaba en el restaurante, y además siendo mi primera visita a su local. El vino 100% gamay se trata de la añada 2014, su segundo millésime. Es difícil beber mejor que en este local.


El restaurante es bonito, con pocas mesas, retratos de los vignerons sobre las paredes de ladrillo rojo y un imponente armario de vinos. Tenemos ya ganas de repetir. También he oído que abrirá en la misma calle un nuevo Faggio, en este caso Faggio Salumeria.


El restaurante de las hermanas Levha, Katia en sala y la chef Tatiana en cocina, está en funcionamiento desde hace 4 años en un espacioso local y bonitas molduras en el techo situado en el 11ème, en la rue Saint-Maur. Comparte por tanto calle con La Buvette o con Au Nouveau Nez, lugares ya nombrados en este blog en anteriores visitas.


Nuestra visita fue al mediodía. El menú es delicioso. Tras el aperitivo, bulots et mayonnaise au piment, seguimos con los raviolis de porc et bouillon de légumes, velouté parmentier et crème montée au lard, poitrine de cochon croustillante, cabillaud... Y de pareja, Vaussières, creo que 2015, de Eric Pfifferling, domaine l'Anglore, una botella que combinó perfectamente, clairette y grenache blanc.

El local no es pequeño pero tampoco enorme, en cambio vi hasta 6 personas trabajando en cocina y 3 más fuera en la sala. Comimos muy bien.


Ninon Lecomte y su pareja, el chef Lucas Baur de Campos, de orígenes brasileños, abrieron el pasado 2017 este local especializado en cocina a la brasa. Se localiza también en el 11ème, tocando el parque Square Maurice-Gardette.

Basse côte Angus, frites maison y cuisse de canard confite et purée de pommes de terre fueron los dos platos principales que saboreamos. De entrantes, tapioca au parmesan et sauce goyave au piment doux y pastéis de crabe et ricotta fumée. Todo exquisitamente sabroso. Me faltó probar los coeurs de canard, será la próxima ocasión. No únicamente cocinan carne a la parrilla, también vimos pescado en la carta, como por ejemplo rodaballo o lubina.




En el tema vinos no se quedan atrás. La selección es sensacional. Dos botellas cayeron: On s'en bat les couilles 2015, pinot d'aunis de Pascal Simonutti, homenaje al "Never mind the bollocks" de los Sex Pistols, y el tremendo 90G 2015 de Catherine Dumora et Manuel Duveau, domaine l'Égrapille, 90% gamay, 100% Auvergne.



Se trata del bar de David Benichou, quien tras trabajar en Vivant, AT Restaurant, Brutos y otros locales, ha abierto hace escasos meses su propio bar de vinos. Localizado muy cerca de la Place de la République y del Canal du Midi, en la rue Bichat, 10ème arrondissement.

A David lo conocimos hace unos años, en 2011, en concreto cuando trabajaba en The Ten Bells en Nueva York, el principal bar de vinos naturales de aquella ciudad. Fue a los pocos meses, en una visita a París, cuando comiendo en el recién entonces inaugurado Vivant sorprendentemente para nosotros nos reconoció. Si en aquella ocasión me recomendó un auténtico vinazo, ahora volvió a hacerlo, por dos veces: Elios 2015, pinot noir y Fisterra 2016, ambos de Jean-Marc Dreyer, Alsacia, en Rosheim. En la carta podemos ver también varios vinos españoles, como Partida Creus, Naranjuez o Bodega Cueva. Para comer elegimos salaisons de Porc Noir Calabrais, terrine de Simon Horwitz y Tomme de Brebis. ¡Qué bueno todo!


Un lugar con buen ambiente, abierto todos los días, vinos bien seleccionados, tapas de calidad, buena música y también la presencia y compañía del enorme y cariñoso perro de la casa, de nombre Iago.


Desde su inauguración, que coincidió más o menos con mi anterior visita a París, tenía pendiente comer en este restaurante. Si en aquella ocasión no pude porque ya marchaba de la ciudad, esta vez lo tenía marcado prioritariamente en mis anotaciones. Se trata del restaurante del chef Jean-Marc Sinceux, abierto desde otoño del 2016. Jean-Marc escribía el blog "La solitude du chorizo", donde estaba también presente su afición a la cocina ibérica.


La experiencia es para repetir lo más frecuentemente posible. Todo estaba rico, rico. Vraiment délicieux. Desde la fresquísima ensalada a base de radiccio, naranja, yogurt y anchoas, al plato perfectamente cocinado de cabillaud con encornets (bacalao y calamares) y frégola (un tipo de pasta), antes de seguir disfrutando con el postre elegido de clafoutis aux pommes con crema inglesa y haba tonka.


De la corta y seleccionada carta de vinos, opté por Escapade de Pierre Rousse, elaborador cuyos vinos me gustan mucho. Mezcla de merlot, cabernet franc y cabernet sauvignon, el vino se mostró sensacional: frutal, jugoso y equilibrado.

El restaurante se encuentra en el 20ème arrondissement, el barrio de Belleville, concretamente en la calle Denoyez, famosa por sus numerosos grafitis.



La tienda de Mikaël Lemasle es uno de mis lugares preferidos en París, nunca abandono la ciudad sin realizar una visita y su correspondiente compra en esta boutique de vinos. La selección es extraordinaria. También la calle donde se encuentra me llena de recuerdos, la rue Paul Bert, la calle de Le 6 Paul Bert o la Cave del mismo nombre.



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Los paseos, las visitas a restaurantes, bares, pastelerías, cafeterías, tiendas de vinos y también a algunos museos llenaron principalmente nuestro tiempo. La variedad de exposiciones ofertadas en París en cualquier época del año es enorme. Nosotros tuvimos la oportunidad de seleccionar y visitar cuatro de ellas: los trabajos del fotógrafo Irving Penn, expuestos en el Grand Palais; la exposición dedicada a Gauguin, también en el mismo palacio; André Derain en el Centre Pompidou y, finalmente, la exposición titulada "Être moderne: le MoMA", ofrecida en la Fondation Louis Vuitton. Ésta última todavía disponible, hasta el próximo 5 de marzo.


Como indico al principio del texto: "Cada vez que visito París, ya estoy pensando en volver antes de dejarla".

À bientôt!

Vicente

© elvinoquebebo.com

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miércoles, 31 de enero de 2018

"MIS VINOS DE 2017" por Juan Luis Vanrell



Insisto en mi razonamiento de todos los años: “La felicidad no se puede comprar, pero siempre podemos beber vino, viajar o disfrutar de la familia y de los amigos para conseguirla. “Mis vinos de 2017” es la suma de un buen montón de momentos felices. Muchos de los vinos que aquí voy a nombrar son de un nivel importante, otros no tanto, pero todos ellos me hicieron muy feliz por su calidad, por disfrutarlos con quien los disfruté y en el lugar en el que lo hice.”

1) SUBSTANCE. JACQUES SELOSSE

Disfrutado en la celebración del nacimiento de “Pinot”.

Creo que este ya fue uno de mis vinos del año 2015, pero ¡joder, qué bueno está! Cada vez que lo pruebo lo disfruto como un enano. Sin duda el mejor champagne que he probado nunca. Más que un champagne es un pastel líquido de calabaza asada. Un festival para los sentidos.


2) FAC-SIMIL. LA CLOSERIE. JEROME PREVOST

También disfrutado en la celebración del nacimiento de “Pinot”.

No sólo es el mejor champagne rosado que he bebido nunca, sino que también es uno de los mejores champagnes que he bebido. Sabroso y elegante a rabiar. Un jardín de flores rojas dentro de una copa.


3) 1997 ARBOIS PUPILLIN. PIERRE OVERNAY

Dedicado a Paco, Vicente y Mª Cruz.

En Pascua visitamos el Jura. Disfrutamos de un buen número de vinos de la zona, tanto blancos como tintos. Sin embargo, la visita a Pierre Overnay fue una de las mejores momentos que he vivido en el mundo del vino. Beber un vino de Overnay es una de las mejores experiencias enológicas, sobre todo si lo haces con él o con Houillon. Perfección.
        
4) CANNUBI 2011. BAROLO. PAOLO SCAVINO

Dedicado a Amparo, Asún y Paco.

El viaje que hicimos en julio a Barolo fue uno de los grandes momentos del año. Disfruté mucho de los vinos, pero sobre todo de mis compañeros de viaje (mi mujer y mis más que amigos Paco y Asún). Recorrer el Piemonte en un descapotable, disfrutando de sus pueblos, viñedos, gastronomía y vinos, fue realmente maravilloso. Bebimos muchos Barolos y Barbarescos. Es difícil elegir, pero entre todos ellos, me quedo con este Scavino que estaba tremendo. Felicidad.

5) SOLDERA 1993. BRUNELLO DI MONTALCINO. GIANFRANCO SOLDERA

Dedicado a Nuria, Silvia, Paco, Mario, y Vicente.

En nuestra visita a L’Escaleta disfrutamos de una excelente comida, pero sobre todo de unos vinos increíbles. El sumiller casi disfrutó tanto como nosotros. Este Soldera 1993 era elegante, sutil, redondo…

6) PAUILLAC 1998. CHATEAU PONTET CANET

Dedicado nuevamente a Nuria, Silvia, Paco, Mario, y Vicente.

Este fue otro de los vinos que disfrutamos en nuestra visita a L’Escaleta. Cualquiera de los vinos que bebimos podría estar en esta lista. Burdeos es una zona complicada, sí, aunque parezca raro, es complicada, al menos para mí. Este vino hizo que me reconciliara con la zona, tanto que pronto pienso volver. Redondo.

7) 1997 TRITTENHEIMER APOTHEKE. RIESLING AUSLESE. GRANS FASSIAN

Dedicado a Paco, Mario, Esteban y Vicente.

Pedazo de viaje. Cada viaje que hago con mis amigos es brutal. Risas, informalidad, paisajes, gastronomía, vinos… En el Mosela disfrutamos de muchos, muchos vinos, pero este vino es otra dimensión dentro de los rieslings que había probado. Cosa muy seria. Lo tenía todo.

8) 1994 BERNKALTELER LAY. RIESLING EISWEIN. WEINGUT DR. PAULY-BERGVEILER

Nuevamente dedicado a Paco, Mario, Esteban, Vicente y a Markus Reis.

Bebido en el mismo viaje. La visita a la cava de Markus fue uno de los grandes momentos. Jamás hubiera podido imaginar lo que nos encontramos allí. Nos sumergimos en el subsuelo de Zeltinger-Rachtig para descubrir verdaderos tesoros. Este eiswein es uno de los vinos dulces más impactantes que he disfrutado. Complejidad.

9) LLANOS DEL ALMENDRO 2009. DOMINIO DE ATAUTA

Dedicado a Paco, Esteban y Jaime.

Aprovechando el puente de octubre visitamos a nuestro amigo Jaime en Dominio de Atauta. Jaime me descubrió una Ribera del Duero que desconocía. Atauta es un lugar maravilloso, casi tanto como su alcalde que nos brindó una visita a las viejas bodegas y un almuerzo difícil de mejorar. Rotundo equilibrio.

10) VIÑA REAL 1968. CVNE

Dedicado a Andrés, Paco y Rafa.

Nuestras catas en Marinetta Mía (gracias Gaspar) son uno de los mejores momentos del mes. Nos reunimos todos los meses desde hace ya varios años. En todas las catas reímos, disfrutamos de la gastronomía y del vino, muchos de ellos viejunos. Este Viña Real de 1968, mi año, fue una auténtica maravilla, y estaba casi tan bien conservado como yo ;-)))

11) AMONTILLADO 1830. EL MAESTRO SIERRA

Dedicado a Pepe Ferrer.
Jerez, siempre Jerez.

Me encantan los vinos de Jerez, y si afino un poco más sus amontillados. Mi amigo Pepe Ferrer me ofreció este en una cena en Ca Pepico. Armonia, sería la palabra.

12) HERMITAGE 1997. E. GUIGAL

Dedicado a Paco y Esteban.

El viaje de Fin de Año de este año fue a Alsacia, sin embargo esta syrah sobresalió por elegancia y sabor entre todos los vinos alsacianos que bebimos. Seda.

Esta es una pequeña selección de los vinos que he bebido en 2017, pero ha habido muchos otros vinos y con ellos grandes momentos.No quiero olvidarme de ninguno ni de nadie, así que gracias a todos aquellos con los que he compartido un vino en el 2017, porque seguro que fue un momento feliz.

Juan Luis Vanrell


 Fotografía y texto Juan Luis Vanrell

"Mis vinos de 2016"


domingo, 28 de enero de 2018

Doce vinos disfrutados en 2017



Principios de un nuevo año, 2018, y como es costumbre, comento mi selección de 12 botellas todas disfrutadas durante el año anterior. Siempre resulta difícil elegir únicamente 12 vinos, las experiencias asociadas a cada uno de ellos me ha ayudado a recordar momentos y lugares recorridos en ese 2017 recién finalizado: Hendaya, Montpellier, Jura, Madrid, Copenhague, Malmö, Roma...

El orden de la lista sólo es aproximadamente cronológico.

1.- Champagne Rosé, Anselme Selosse

Parece costumbre que cada vez que beba una botella de este vigneron aparezca en esta clasificación, pero lo cierto es que los champagnes de Anselme Selosse me parecen extraordinarios, fuera de serie.

Rosé d'assemblage, mayormente chardonnay. Fecha de degüelle en abril 2013. Destaca su finura, su profundidad, pureza, placer... Disfrutado a principios del pasado 2017 en la Maison Eguiazabal, durante una visita a nuestros amigos Caroline y Guillem, trasladados y establecidos en Hendaya.


2.- Tournoël Riot, Vincent Marie, domaine No Control

Varios recuerdos me produce este vino: un viaje a Montpellier, donde visitamos los importantes salones de vino que se celebran en la ciudad; la compañía de mi amiga japonesa Kazumi, quien nos visitaba en España, y un recorrido en tren bien aprovechado compartiendo esta botella de Vincent Marie, el vigneron establecido en Auvergne desde 2013. Se trata de una pinot noir deliciosa, una de las botellas que más me ha gustado del domaine No Control.


3.- La Voix du Périscope 2016 de Daniel Sage

Disfrutado en casa. Viognier riquísima. Se bebe de maravilla, tal zumo de uva fermentada. Sirva de ejemplo esta botella entre los muchos vinos bebidos, a cual mejor, de este genial vigneron: Crémation à l'oseille (chardo), Grange Bara Blanc (roussanne) o Rouge (syrah), Adam contre le beefsteack (gamay y pinot noir), Le guide magicien (pét'nat), Hypothèque abolie (syrah), Un Palotin Que ne vous assom'je (gamay), Abreuvez ses sillons (gamay), Roue libre nº18, Nyctalopie (gamay)... Uvas recogidas en Ardèche, también en Saint-Joseph. Vinos deliciosos.


4.- Vieux Savagnin Ouillé 1997 de Pierre Overnoy

Recuerdo de un viaje, una estancia y una visita difíciles de olvidar, además en compañía de algunos de nuestros mejores amigos. Jura es un paisaje bellísimo, donde destaca su generosa naturaleza y la calma de sus pequeños pueblos. Disfrutamos de los deliciosos quesos del Jura, de sus extraordinarios vinos y de otros productos característicos de la zona.

El momento cumbre del viaje fue la visita a la familia Houillon-Overnoy, en Pupillin. Catar sus vinos escuchando y charlando con Emmanuel Houillon y su hijo, conocer a Pierre Overnoy, recoger como regalo el pan elaborado personalmente por él, otra de sus pasiones, son momentos de los que estamos muy agradecidos, precisamente en un día de gran preocupación por el deterioro que las heladas estaban produciendo en la viña. Nuestra visita fue en el pasado mes de abril. Lamentablemente, en únicamente un par de noches de enorme frío, más del 50% del viñedo del Jura se vio afectado, en algunos casos pasó del 80%.


En aquellos días disfrutamos de varios grandes vinos, de Didier Grappe, de Etienne Thiebaud, Jean-baptiste Menigoz, Stéphane Tissot, Emile et Alexis Porteret, Kenjiro Kagami, Tony Bornard, Alice Bouvot, Celine et Steve Gormally, Jean-François Ganevat, Julien Labet... Como despedida, en nuestra última cena en el Jura abrimos un vino comprado para la ocasión en Les Jardins de Saint-Vincent, la tienda en Arbois de Stéphane Planche. Un vino que significó el vino de aquella noche, del viaje y uno de los vinos de nuestra vida, complejo y emocionante: Vieux Savagnin Ouillé 1997 de Pierre Overnoy.

5.- Noir de Florette L15 de Anton van Klopper, Lucy Margaux

Una botella de una de mis bodegas preferidas en el mundo. Pinot noir de Anton van Klopper, Lucy Margaux, Adelaide Hills. Abierta en una deliciosa cena y deliciosa velada en el restaurante 108 durante nuestra visita a Copenhague. Un viaje que deseo repetir. Ahora tengo el L16 en casa, y espero encontrar el 2017 también.


6.- Organic Anarchy 2012 de Aci Urbajs

Si en Copenhague disfrutamos, también lo hicimos en Malmö, una ciudad a la que tengo un especial cariño. Además, existen locales fantásticos donde comer y disfrutar del vino natural, como Lyran y Far i Hatten.

La botella elegida para esta lista es este vino del este de Eslovenia, no tan fácil de ver por España. Chardonnay, kerner y welschriesling son sus variedades. Dos semanas de maceración con las pieles. Un vino que me pareció excelente. Degustado en The Bishops Arms Savoy, un gastropub sueco localizado en el centro de Malmö.


7.- Cinsault 2015 de Tom Shobbrook

Me encantan los vinos de Tom Shobbroock. Instalado en Barossa Valley. Este cinsault es otro de sus vinos que me impactan. Fruta fresca y a la vez agradable estructura, acidez equilibrada y notas especiadas. A Tom Shobbrook le conocí en la RAW 2015 de Londres, importante feria internacional de vinos naturales, aunque ya antes bebía sus vinos. 


8.- Pet' Nat Le Petit Rosé de Gimios

Me encantan los vinos de Le Petit Domaine de Gimios, de Pierre et Anne-Marie Lavaysse, en Minervois. Tanto los tintos, mezcla de una larga lista de variedades (Rouge Fruit, Rouge de Cause), como los blancos, sea muscat moelleux o seco. También su Vin de Liqueur. Su rosé es uno de mis rosados preferidos, así que imaginaros mi alegría ante su pétillant naturel rosé, realmente delicioso. Ocurrió en el restaurante y bar de vinos Brutal.


9.- Survivor Grogu L15 de Gianfranco Manca, Panevino

De una de mis bodegas italianas preferidas, Panevino, la bodega de Gianfranco Manca, en Cerdeña. Escasísimas botellas producidas, lo que sobrevivió en el viñedo tras un tornado. Vermentino, nuragus y bovale son sus variedades.

Disfrutado en Retrobottega, en Roma. Uno de los restaurantes que más nos gustaron, localizado muy cerca de la bellísima Plaza Navona.


10.- Fanino 2012 de Gabrio Bini, Serraghia

Frescura, delicadeza, sapidez... No es la primera vez que lo bebo y aunque los vinos que más destacan de Gabrio Bini son sus extraordinarios vinos secos de la variedad zibbibo, quería mencionar este otro, también de la isla de Pantellería, mezcla de catarrato (variedad blanca) y pignatello (tinta). Al recuerdo se une la extraordinaria cena en Epiro, restaurante localizado en el barrio de San Giovanni, visitado durante nuestra estancia en Roma.


11.- Pet' Nat de Nadia Verrua, Cascina 'tavijn

Otro pet' nat entre mis vinos favoritos del año. De Nadia Verrua, Cascina 'tavijn, variedad grignolino. Fruta equilibrada, disfrute 100%. Es igual que se perdiera un quinto del vino al abrirlo, como se corre el riesgo en estas ancestrales elaboraciones. Degustado en el bar-restaurante Litro, corazón del vino natural en Roma.


12.- Pourquoi aller chercher ailleurs ce qu'on ne trouve pas sur place? PN15 de Pierre Beauger

Vuelvo a recordar el viaje a Copenhague. En una pequeña pero gran tienda de vinos, de su principal estantería, elegí esta botella para llevarme a casa. Se trata de una pinot noir del vigneron establecido en Auvergne Pierre Beauger. Un verdadero néctar natural.

La tienda, a la que denomino mi librería de vinos preferida, es Rødder & Vin, de Solfinn Danielsen, en el barrio de Nørrebro. Un local donde si viviera en esa ciudad visitaría tan frecuentemente como me fuera posible.



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A esta lista de 12 botellas bien podría haber incluido otros extraordinarios vinos con los que disfruté enormemente en el 2017, vinos de Sébastien Riffault, Valentin Valles, Didier Chaffardon, Gravner, Léon Barral... Pero no quiero finalizar esta lista sin nombrar dos vinos más, aunque en esta ocasión en lugar de disfrutar de una botella entera, fuera tan sólo unas copas:

12+1.- De Solo a Sol 2009 de Julián Ruiz

Airén de Julián Ruiz, bodega Esencia Rural, en Quero (Toledo). Este vitivinicultor elabora algunos de mis vinos preferidos en España, especialmente sus blancos. Varias copas degustamos de esta maravilla en el restaurante Montia, sito en San Lorenzo de El Escorial, visita que recomiendo enormemente, tanto a este restaurante como al impresionante Monasterio de El Escorial. Mi pareja y yo nos acercamos en tren durante nuestra última visita a Madrid.


12+2.- Domaine de Peyra Vieilles Vignes L04

"One of the best wines I've ever tasted", así se lo comenté al sommelier Solfinn Danielsen, quien me lo ofreció en una cena pop-up organizada en el restaurante Spisehuset, visitado el primer día de nuestra estancia en Copenhague. Se trata de un vino que ya no se hace, mi pareja y yo tuvimos la suerte de disfrutar de unas copas de esta extraordinaria gamay elaborada en su día por el domaine de Peyra, asociación de Stéphane Majeune, Jean Maupertouis y Boris Garnier, en pleno corazón de Auvergne (Auvernia), en Puy de Dôme. De aromas especiados realmente especiales, no me extraña que se trate de un vino venerado y buscado por los amantes del vino natural de todo el mundo.


Hasta la próxima.

Vicente


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sábado, 30 de diciembre de 2017

En Roma: Litro, Retrobottega, Mazzo, Epiro, La Salsamenteria, Les Vignerons, Remigio, Da Cesare...



Los romanos también beben vino natural. Si comparamos con ciudades como París o Tokio, los locales especializados en vinos naturales en Roma no son tan abundantes, pero también los hay. Durante mi corta estancia visité varios. Si a ello unimos la belleza de esta ciudad, pasar unos días aquí, cuantos más mejor, es un disfrute asegurado.

La primera noche teníamos reservada mesa para dos en el bar-restaurante de vinos naturales llamado Litro, marcado en mis notas como visita imprescindible, y a partir de ahí todo marchó viento en popa. Os cuento:



Ubicado en el barrio de Monteverde, al sudoeste de la ciudad, junto al barrio de Trastevere. Aquí sólo encontraremos vinos naturales, cocina italiana y buena acogida. Así fue mi experiencia. El interior del local es bonito, con una gran estantería repleta de referencias de mi gusto, la cocina se encuentra a la vista y existe opción de vinos por copas. También disponen de una terraza en el exterior. Se le puede definir como bistrot, cantina, vineria o todo a la vez.


De los platos de la carta elegimos la mozzarella di bufala con pomodori e alici (anchoas), como entrante, y lasagna al ragù y carrè di agnello como platos principales. Para beber, unas copas servidas de botellas en tamaño magnum: Vej 210 2015 de Podere Pradarolo (Emilia Romagna) y Vino Bianco 2016 de Cantina Giardino (Campania). Malvasia di candia aromatica en maceración con sus pieles durante 240 días, el primero, y Coda di Volpe y greco, también en contacto con las pieles, el segundo. Me estaba gustando mucho nuestro inicio de viaje en Roma.


Una botella quería también elegir de entre las expuestas en la estantería. Era difícil, tenían todos los vinos de Le Coste, vinos de Guccione, de Arianna Occhipinti, Aldo Viola... Y porque me fijaba en los italianos, porque también vi varios de los vinos de La Sorga o de Jean-Pierre Robinot. Finalmente, mi elección fue una botella de una mis bodegas italianas preferidas, Panevino, la bodega de Gianfranco Manca, localizada en Cerdeña. Disfrutamos con Picci L14, variedad cannonau.

Estuvimos atendidos de maravilla por todo el equipo. Charlamos especialmente con Andrea y Alessio. Nos invitaron a unas copas de Gewurztramier Infusion 2015 de Jean Ginglinger, ¡estaba tremendo! Realmente comimos y bebimos muy bien.


A petición mía, Andrea, muy amablemente, nos confeccionó un rápido listado de algunos de los locales especializados en vinos de mi gusto: Retrobottega, Mazzo, Remigio, Epiro, Salsamenteria, La Mescita, Da Cesare...  Su ayuda y consejo fue fundamental en nuestro recorrido durante los siguientes días de nuestra corta estancia y visitamos todos los que el tiempo nos permitió.

Reservamos también mesa para la última noche de nuestra estancia en la ciudad, una nueva visita a Litro no podía faltar. Tras mi experiencia en esa segunda ocasión, os recomiendo otro de los platos, el pollo de Litro, sabrosísimo, preparado con numerosas hierbas y especias y acompañado de setas. Con ganas de espumosos ancestrales, esa noche, la última en Roma, disfrutamos de dos botellas muy de mi gusto: Le Rose 2016 de Ca' de Noci, variedad malvasia, y el pet'nat de grignolino de Nadia Verrua, Cascina 'tavijn, uno de los grandes vinos del viaje.





Había leído alguna cosa por internet de este restaurante, pero fue Alessio, sommelier de Litro quien me confirmó la conveniencia de visitarlo. Menos mal, porque nos encantó. Localizado muy cerca de la bellísima Plaza Navona. No habíamos reservado pero tras esperar simplemente unos diez minutos, o menos, nos ubicaron sentados en unos taburetes altos en la barra frente a la cocina, creo que el mejor lugar del local. El sitio es moderno en diseño, dispones de los cubiertos en un cajón bajo tu parte de la mesa.


De la extensa carta solicité un vino que buscarían pues les quedaba una o ninguna unidad. Tuve suerte, el sommelier me trajo el vino deseado. De nuevo de la bodega Panevino, ubicada en Cerdeña, y el productor Gianfranco Maca, bebimos en esta ocasión Survivor Grogu L15. Compuesto de vermentino, nuragus y bovale. Escasísimas botellas producidas, lo que sobrevivió en el viñedo tras un tornado. ¡Un vino sobrenatural!


Los platos elegidos estaban exquisitos, destacando los ravioli con ricotta, patata y anchoas. Ver la elaboración en directo de los platos y la intensa, pero ordenada y constante actividad en la cocina, resultó divertido e interesante. Giuseppe Lo Ludice y Alessandro Miocchi son los chefs responsables del restaurante.



Este restaurante se encuentra apartado del centro, en el distrito de Centocelle. Tras nuestra experiencia considero que vale la pena visitarlo. Recomiendo reservar pues disponen de pocas plazas, una única mesa alargada compartida en el interior del pequeño local y terraza a la puerta de entrada. El menú además de en papel está escrito a la vista en la pizarra: rigattone con ragù bianco a la ricotta y pecorino, spaghettone Mancini con ajo fresco y bacalao... También platos de carne como por ejemplo pancia di maiale... En todo caso un menú cambiante pero de cocina romana. La carta no es extensa, pero los ingredientes destacan por su calidad y su delicioso sabor.


Tienen vinos por copas pero a mí me atrajo una botella de La Stoppa, Trebbiolo Frizzante 2014, Emilia-Romagna. Variedades barbera y bonarda. Fresco y rústico. Un vino que no había probado hasta entonces, algunos de los vinos de Elena Pantaleoni me parecen extraordinarios, en concreto Ageno.

Una muy buena experiencia en este local de ambiente relajado, situado en una zona alejada del centro adonde no creo que lleguen muchos turistas. Nosotros acudimos en taxi.



Se trata de una tienda ubicada en el barrio de Parioli, zona de elevado poder adquisitivo al nordeste de Roma. Atendida por el propio Roberto y por Leo, entramos sin tener datos previos del lugar, sólo la recomendación de acudir. El espacio es pequeño, vemos tres mesitas a lo sumo, dos ocupadas, y varios clientes de pie, bien comiendo, brindando o comprando algún producto. Una enorme estantería repleta de vinos ocupa pared y media y al otro lado se sitúa un expositor acondicionado de quesos, embutidos, ahumados... Nos atienden, tomamos asiento, a primera vista observo en el estante de mi derecha una selección de champagnes de primera calidad como por ejemplo Pierre Peters, Selosse... Todo esto pinta muy bien. Y así fue. Estábamos en el sitio adecuado.

Solicitamos una tabla con una selección de quesos, embutido ahumado y mortadela. Le comenté a Roberto mis gustos sobre vino. Sin más se adentró en su cava de vinos y me ofreció una botella que aunque me propuso probarla acepté de inmediato, ¡menudo acierto tuvo el tío! Dodon 2015 variedad Tocai Friulano de Denis Montanar, en Udine; perfecto con la tabla o sólo.



Acudimos a cenar a este restaurante que anoté al preparar el viaje. Está situado en una plaza, de idéntico nombre, en el barrio de San Giovanni. Existe la opción de solicitar un menú degustación, ese fue nuestro caso. En total, seis platos incluido un postre. Todos deliciosos, como por ejemplo los raviolis rellenos de berenjena con burrata, tomates asados y albahaca, o el ramen de codorniz y camarón.


No tienen una carta extensa de vinos pero sí suficiente. No dudé en mi selección, Fanino 2012 de Gabrio Bini, Azienda Agricola Serraghia, variedades catarrato (blanca) y pignatello (tinta). Aún siendo este productor más famoso por sus extraordinarios vinos secos de la variedad zibbibo, la variedad principal de la isla de Pantelleria, esta botella, Fanino, destacaba por su frescura, la delicadeza de sus aromas y su sapidez, conjugando así maravillosamente con los platos del menú. Es la segunda ocasión en que bebo este vino y de nuevo me encantó.



Pasamos un rato muy a gusto en esta tienda especializada en vinos naturales y dirigida por Antonio Marino y Marisa Gabbianelli. Se localiza en el bonito barrio de Trastevere. Disponen de numerosas referencias. Como ya sabéis, para un aficionado al vino éste es uno de esos lugares comparable a una tienda de juguetes para un niño, o una ferretería para un aficionado al bricolaje.

Salí muy contento con mis compras: Gaia 2014 de Daniela y Antonio De Gruttola, Cantina Giardino, en Campania; G Punk de Nadia Verrua, Cascina 'Tavijn, y una botella de Lammidia, en Abruzzo.  



Local especializado en champagnes de pequeños productores y localizado en el barrio de Tuscolano. Elisabetta Tappi, la propietaria, prepara al instante diversos platos para acompañar la bebida: crostinis de burrata y anchoas, de queso y carpaccio di manzo (ternera) ahumado, también vitello tonnato, sandwiches de pastrami, ensaladas, tablas de embutidos, de quesos... Platos sencillos y apetitosos.

De entre la extensa oferta de botellas elegí la cuvée Shaman 12 Rosé de Benoit Marguet, 70% chardonnay y 30% pinot noir. Degüelle septiembre 2015. Un champagne sin sulfitos añadidos, de mi gusto y que ya conocía. 

Da Cesare al Casaletto


Restaurante de apariencia sencilla. Se trata de una trattoria, especializada en cocina local y casera. Está situada alejada del centro, muy cerca de la parada final del tranvia nº 8. El día de nuestra visita el restaurante estaba lleno, la mayoría lugareños. Esto siempre es buena señal. De hecho, comimos muy bien, a base de pasta fresca. De entre la extensa carta de vinos, no sólo naturales, disfrutamos con una botella de Trebbiano d'Abruzzo 2015 de Emidio Pepe. ¡Colosal!



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Como en todas las ciudades, cuando te alejas un poco de la zona turística se suele comer mejor, y desde luego aquí en Roma comimos de maravilla. También paseamos largamente admirando la belleza de esta ciudad. 

Es difícil resumir lo que más destaca de Roma. De entre sus plazas y fuentes, iglesias, museos o las construcciones conservadas de la Roma Antigua, mi lista es innumerable: la Plaza Navona y sus tres fuentes, la Plaza de Minerva y su obelisco apoyado sobre un pequeño elefante que fue diseñado por Gian Lorenzo Bernini a modo de pedestal, Campo de' Fiori, Plaza del Popolo, Plaza de España, Fontana di Trevi... Iglesias como Santa María Sopra Minerva, Chiesa Nuova, Chiesa del Gesú... Impresionantes la Columna de Trajano, el Foro Romano, el Panteón, el Arco de Constantino... Grandioso el parque de Villa Borghese, que además acoge la Galería Borghese, uno de los museos que más me gustan (imprescindible reserva previa). También permanecen grabadas en mi mente las hermosas vistas desde los puentes que cruzan el río Tíber, como el que conduce hasta el Castillo de Sant 'Angelo. Y tantos otros sitios.

¡Roma es bella! Entran ganas de volver.

Vicente